ANTONI VARGAS


Ningún acercamiento a la obra del pintor barcelonés puede obviar un aspecto esencial: su pintura ha cumplido en relativamente poco tiempo una serie de decisivas etapas como respuesta a la entropía manifestada por el arte a partir de los años setenta.

Antoni de Vargas (Barcelona, 1952), uno de los pintores de la llamada nueva figuración, expone una selección de su obra hasta el 30 de noviembre en Casa Efe Serrano. Las veinticuatro obras expuestas pertenecen a su producción de los años noventa, concretamente óleos y colages sobre tabla y óleos y técnica mixta sobre lienzo.

Sus cuadros son extraordinarias composiciones abstractas sin rastro de presencia humana, pero que contienen elementos dramáticos que obligan al espectador a involucrarse en ellas para tratar de desentrañar su significado. Son pinturas que huyen de sus propios límites y acaban traspasando ampliamente los bordes del cuadro.

Más sobre el artista

De Vargas iniciaba el camino de la madurez estilística volviendo su mirada hacia el surrealismo. Según el crítico Ángel Crespo, "los pintores surrealistas que más parecieron impresionar a Antoni de Vargas fueron Ernts y Magritte, es decir, el maestro indiscutible del collage y el más poético y espiritual -pero también el más irónico- de la tendencia. Ello explica mucho del arte que actualmente está haciendo nuestro pintor". Y es que las pinturas de artista barcelonés tienen una fuerte carga poética. Y en ellas, es el color el que produce las vibraciones armónicas. Frente a la pintura automática y el hallazgo casual, tan tópicos del arte abstracto, sus cuadros se sitúan, a juicio de Crespo, "en el campo de la abstracción artística sin perder un estrecho contacto con las cosas que le ayudan a realizar dicha abstracción".